BULLART KENNEL´S - Cria y seleccion del Bulldog Frances y del Bullmastiff
HISTORIA DEL BULLMASTIFF
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Buena prueba de ello son los grabados de la Colección de “Tauromaquia” de Goya, fechados muy a principios de 1800, y también el excepcional óleo de grandes dimensiones del pintor de la Academia de Roma, Manuel Castellano, que se ha exhibido tradicionalmente en el Casón del Buen Retiro en el Museo del Prado (Madrid), pero que ahora no puede verse debido a las obras de remodelación que se llevan a cabo en dicho Museo, y que se titula "PATIO DE CABALLOS DE LA ANTIGUA PLAZA DE MADRID, ANTES DE LA CORRIDA". En su ángulo inferior izquierdo aparecen con todo detalle dos enormes perros con los característicos dogales de pinchos, uno leonado rojo y otro atigrado oscuro, que en absoluto difieren de los Bullmastiffs actuales, si exceptuamos el hecho de que los protagonistas de ese impresionante cuadro llevan recortadas las orejas en su base; por lo demás podrían pasar perfectamente por dos Bullmastiffs del siglo XXI, perfectamente acordes con el estándar al uso.
El Bullmastiff que duda cabe es el fruto de reiterados cruces entre dos razas caninas de origen ingles el antiguo bulldog ingles y el antiguo mastiff ingles en proporciones que a continuación veremos.
 
 
 
Durante la segunda mitad del siglo XIX, los guardabosques de los grandes terratenientes ingleses, enfrentados a los cazadores furtivos, tan numerosos como decididos, se vieron en la necesidad de contar con perros capaces de ayudarlos en la vigilancia nocturna y llegado el caso, neutralizar a los furtivos. Pero en aquella época no existía ninguna raza que pudiera realizar dicha labor; de modo que intentaron diferentes cruces entre razas de perros de gran estatura que fueran valientes y tuvieran empuje, pero lo únicos que cumplían estos requisitos eran los de tipo Mastiff ó los nacidos del cruce entre Mastiff y bulldog.

Hay que tener en cuenta que los Mastiff y los Bulldog de aquella época no tenían mucho que ver con los de ahora. Así, el Bulldog, cuyo nombre se debía a los combates que libraba con los toros, se parecía más a un Boxer, que a los actuales Bulldog, y por lo respecta al Mastiff, tenía un aspecto poco homogéneo, su tipo distaba mucho de estar fijado, y al igual que ocurría con el Bulldog, estaba en trance de desaparecer. Pero así con este cruce se obtenían perros mucho más poderosos que los Bulldog y de menor tamaño que los Mastiff pero más vivos y con un olfato muy agudo.

Pero hubo que esperar hasta principios del siglo xx para que los guardabosques pudieran presentar el resultado de una paciente selección, el Game-Keeper´s Night Dog (Perro Vigilante Nocturno de la Caza),un animal que podía llegar a pesar entre 60 y 70 Kg, de capa atigrada (poco visible por la noche) y más parecido al Mastiff que al Bulldog (parece ser que tenía un 60% de Mastiff y un 40% de Bulldog, aunque es probable que para afinar su olfato se recurriera al Bloodhound, considerado el rey de los perros sabuesos.
En la selección de este perro se pusieron en práctica todos los medios posibles para conseguir que fuera ágil, poderoso, incorruptible, valiente hasta el punto en que se convirtió en un perro impresionante. No obstante estos perros no tenían todavía un tipo muy homogéneo. Algunos parecían perrigalgos, y otros tenían aspecto de Dogos de Burdeos, pero según fue pasando el tiempo se consiguió el aspecto que tienen hoy en día, y así se aceptó en 1924 registrar en el Kennel Club los ejemplares que no tuvieran ningún antepasado Mastiff o Bulldog en las tres generaciones anteriores de su genealogía. Para todo esto fue necesaria una selección rigurosa, que consistía en que de cada camada sólo se conservará un cachorro el más fuerte y dinámico , al que desde muy joven se prestaba una atención especial. Se le daba una alimentación escogida y abundante. Vivía en la casa y se le evitaba cualquier esfuerzo . A los cuatro meses se le acostumbraba a los animales domésticos y salvajes que encontraría después en su trabajo. Se le acostumbraba al ruido de los disparos, se le hacía cruzar diversos obstáculos como zanjas, ríos, vallas y muros; en resumen, se le convertía en un atleta capaz de perseguir al furtivo más despabilado hasta el fin del mundo. Tras haberlo acostumbrado a llevar bozal, a los ocho meses se le entrenaba a perseguir a un hombre en el campo. El hombre daba algunos golpes con un junquillo ( ligeros primero y después cada vez más fuertes ) para despertar la agresividad del perro de noche que entonces aprendía a saltar y a inmovilizar al que hacía el papel de furtivo, nunca morder. La formación del perro terminaba al año y medio, una vez que había aprendido a atacar e inmovilizar a un hombre armado.
 
 
SECCIÓN EN CONSTRUCCIÓN
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